Los colectores de alta presión soportan ciclos repetidos de presión, vibración, cambios térmicos y cargas de montaje. Las grietas de fatiga pueden iniciarse en soldaduras, raíces de rosca, intersecciones, radios de transición y ranuras de sello.
El análisis considera historia de presión, propiedades del material, geometría, tamaño inicial de defecto y sensibilidad de inspección. El análisis de esfuerzos y la mecánica de fractura ayudan a estimar crecimiento de grietas.
Tenacidad, tratamiento térmico, esfuerzos residuales, acabado superficial y corrosión influyen en el comportamiento. En servicio amargo se consideran además agrietamiento por sulfuro y fatiga-corrosión.
La gestión práctica incluye control de presión, soporte de líneas, inspección periódica, partículas magnéticas o ultrasonido y reemplazo de componentes que excedan su límite de servicio.